domingo, 13 de junio de 2010

Mi loro se sube a mi hombro. ¿Se considera un acto dominante?

En libros sobre loros mascotas y entre dueños de loros ha sido hasta ahora muy común hablar de altura y dominancia cuando nos enfrentamos a un problema de agresión o simplemente dificultades a la hora de conseguir que un loro nos haga caso o calabore con nosotros. En textos y
conversaciones sobre loros mascotas frases como “el loro no debe estar en perchas más altas que la altura de tus ojos” o “no dejes que el loro se pose en tus hombros porque se considerará dominante” han sido muy comunes, hasta tal punto que hemos llegado a ver los loros como criaturas con un deseo casi innato de controlar todo en su alrededor y de establecerse como el individuo dominante en su relación con las personas. “El loro tiene que saber quien manda si no te controlará a ti”. La realidad es que frases como estas no son más que una muy mala interpretación del comportamiento de los loros, que es mucho más complejo como para reducirlo a un problema de dominancia y autoridad. Un loro en muchos casos no desea en absoluto ser dominado, y eso lo interpretamos mal como que entonces lo que desea es dominarnos. Eso puede ser cierto con especies y grupos de animales que viven en una jerarquía bien estalecida, pero resulta inútil o incluso un obstáculo enorme cuando se trata de educar y adiestrar o tan sólo convivir con animales que por naturaleza no son jerárquicos ni tienen ningún deseo ni de ser dominados ni de dominar. El comportamiento de loros, tanto entre loros como entre loros y humanos, se trata de relaciones complejas que nada tienen que ver con estar a unos centímetros de más o menos de altura. Además el deseo de casi todos los loros de estar en el sitio más alto posible, no nace de un deseo de sentirse dominante ni de controlar los otros individuos de su grupo, sencillamente es lo más natural para el loro: la altura le proporciona mejor vista, más seguridad y una vía de escape más fácil en caso de peligro, motivos que nacen de su instinto de sobrevivincia.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Me sirvió mucho este blog tuyo, hace poco recogí a un polluelo de gorrión(se que un loro y un gorrión no tienen nada en común) y pese a que aun no puede volar (no tiene todas sus plumas) siempre quiere irse al hombro y no moverse de ahí pensaba que era para dominarme pero gracias a ti ya se que no es así, gracias:)